¿Qué eran las tablillas y la escritura lineal?

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¿Qué eran las tablillas y la escritura lineal?

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Para conocer el origen de la escritura micénica, que tanto nos ha permitido saber sobre su civilización, hay que desplazarse de nuevo a la isla de Creta, pues fue allí donde se encontraron las primeras evidencias. Durante las dos primeras semanas de excavaciones en el palacio de Knossos, Arthur Evans descubrió unas tablillas de arcilla con una suerte de escritura grabada encima.

Esas tablillas constituyen el principal documento del sistema de escritura minoico. Paradójicamente, eran en su mayor parte notas provisionales para ser destruidas hasta que un incendio hizo que se cocieran y que llegaran hasta nuestros días.

A partir del análisis de las muchas tablillas encontradas, Evans consiguió distinguir tres fases en la historia de la escritura minoica: la escritura más antigua, utilizada entre los siglos xx y xvi a.C. aproximadamente, que consistía en signos que representaban objetos reconocibles, y que llamó “jeroglífico” por analogía con la escritura egipcia; un posterior sistema de escritura, que denominó Lineal A, en el que los signos se transforman en simples líneas que se corresponden con sílabas (de ahí el nombre), usado desde el siglo xviii hasta el siglo xv aproximadamente; y finalmente el Lineal B, derivado del anterior, del que no se conoce la fecha de introducción en Knossos, pero que se usó hasta la destrucción del palacio, ya bajo dominio micénico.

Podía proporcionar una enorme información sobre la civilización

Durante el período minoico, el Lineal A fue empleado como sistema de escritura oficial en los palacios y rituales religiosos, mientras que los jeroglíficos eran utilizados principalmente en los sellos reales. Hasta la fecha, el Lineal A no ha podido ser descifrado.

Unos cuarenta años más tarde del descubrimiento de Evans en Knossos, el arqueólogo estadounidense Cari Blegen hallaría un archivo de tablillas similar en el palacio micénico de Pilos, al que después se añadirían nuevas series halladas en Tebas, Micenas, Tirinto y La Canea.

Todos los archivos de época micénica compartían el mismo tipo de escritura silábica, el Lineal B, cuyo desciframiento podía proporcionar una enorme información sobre la civilización en la época. Tras años de esfuerzos infructuosos, fue el equipo integrado por el arquitecto Michael Ventris y el filólogo John Chadwick el que, en 1953, consiguió resolver el problema. La primera gran constatación resultante del desciframiento fue que la lengua que se escondía tras el Lineal B era ya entonces griego: una forma sin duda muy arcaica y dialectal, pero griego al fin y al cabo.

Por descontado, el desciframiento del sistema de escritura permitió leer y entender el contenido de las tablillas. Constituían básicamente una serie de apuntes contables en los que se recogía la actividad económica de los centros palaciales. **

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