Las guerras de los hugonotes

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LAS GUERRAS DE LOS HUGONOTES

Ocho fueron los conflictos que se desarrollaron en el marco de las guerras de religión francesas entre los años 1562 y 1598. El detonante había sido la irrupción de la Reforma protestante. No obstante, a las motivaciones religiosas se unían dimensiones e intereses políticos, ya que cada una de las facciones en lucha contaba con la protección de importantes grupos de poder: por un lado los católicos, apadrinados por la familia Guisa, y por otro los calvinistas, protegidos por las familias Coligny y Borbón.
El primer conflicto se produjo entre los años 1562 y 1563.
Según se cree, una señal dada por las campanas de la iglesia de Saint-Germain- l’Auxerrois en París marcó el inicio de la trágica noche de San Bartolomé.

Mientras España y los estados italianos apoyaban a los católicos, el Sacro Imperio, Suiza e Inglaterra secundaban a los hugonotes, protestantes franceses de doctrina calvinista. Tras una serie de enfrentamientos que acabaron por diezmar los ejércitos de ambos bandos, se iniciaron unas conversaciones de paz que culminaron con el Edicto de Amboise (1563), por el que las ciudades de Rúan, Orleans y Lyon quedarían bajo el gobierno de los católicos.
Tras unos años de relativa calma, aunque preñados de venganzas de sangre y denuncias entre uno y otro bando, en 1567 comenzó una nueva guerra. A ello contribuyeron el incumplimiento del Edicto de Amboise y las rivalidades entre el príncipe Condé, líder de los hugonotes, y Enrique, duque de Anjou, que contaba con el favor de la corte. Una vez más, debido al debilitamiento de los dos ejércitos y sin un claro vencedor, se firmó una nueva paz en 1568.
No obstante, ese mismo año el conflicto volvió a estallar, pues los protestantes se negaron a cumplir con su parte del trato. La reina revocó el Edicto de Amboise y prohibió cualquier religión que no fuese la católica. Una nueva tregua puso fin a los conflictos, por el momento: la Paz de Saint-Germain, que se firmó en 1570 y reinstauró la libertad de culto.
En el marco de la tercera guerra de religión francesa, uno de los momentos más dramáticos se produjo en la noche del 24 de agosto de 1572: más de 3.000 hugonotes, llegados a París para celebrar la boda del futuro rey Enrique IV de Francia, fueron asesinados en la que pasó a conocerse como la Matanza de San Bartolomé.

A partir de entonces, la violencia se desató en todo el país. Un primer acercamiento a la resolución del’ conflicto se produjo en 1589, cuando Enrique IV fue coronado, para lo que tuvo que abjurar públicamente de la fe calvinista (conversión al catolicismo que se dice habría sellado con la frase “París bien vale una misa”). Nueve años más tarde, y tras diversos conflictos, se proclamaría el Edicto de Nantes, por el que se concedía la libertad religiosa y se ponía fin a décadas de luchas intestinas.

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