La primera guerra mundial en el mar

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La primera guerra mundial en el mar. Jutlandia

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El desarrollo de la guerra pronto puso de manifiesto que las dos potencias que sustentaban a sus bandos eran Alemania (respecto a tas Potencia Centrales) y Gran Bretaña (por los Aliados). Por lo tanto, derrotar a una de estas naciones significaba ganar la guerra.

El gran poder de los británicos residía en su fuerza naval, sin duda la mejor armada del mundo, que mantenía la seguridad de las rutas comerciales y que facilitaba su aprovisionamiento a la vez que bloqueaba cualquier ayuda marítima que pudiera enviarse a las Potencias Centrales.

Si Alemania pretendía ganar la guerra era evidente que en algún momento u otro debería enfrentarse a la Armada británica. Al inicio de la contienda, la fuerza naval del káiser contaba con dieciocho acorazados y cruceros de batalla, frente a los veintinueve de Gran Bretaña, una diferencia muy significativa que sin duda representaría una dura derrota para los alemanes en caso de enfrentamiento directo.

Construcción naval alemana

De hecho, la política de construcción naval alemana había sido la de proporcionar al Imperio una arma de disuasión, para que el resto de las potencias se la tomaran en serio (sobre todo Gran Bretaña) a la vez que disponían de una fuerza con la que poder defender sus costas.

Conscientes de su inferioridad, los alemanes iniciaron una campaña de Kleinkrieg, pequeñas incursiones mediante el uso de minas, baterías costeros y submarinos destinados a menoscabar el poder naval británico e intentar así equilibrar la balanza de fuerzas.

Gran Bretaña y su paso por las minas

Los británicos, por su parte, esquivaron hábilmente esta posibilidad planteando un bloqueo más alejado de las costas, cerrando las salidas por el mar del Norte, el único al que tenían acceso efectivo las fuerzas navales del káiser. Sin embargo, este bloqueo “distante” dejó bastante desprotegida la costa este de Inglaterra, lo que Alemania quiso aprovechar realizando rápidas incursiones navales contra poblaciones costeras.

Su finalidad no era otra que la de provocar a los británicos para que estos les persiguieran mientras se retiraban a través de un campo de minas que previamente habrían colocado. Los británicos solo picaron el anzuelo una vez, y aun así los alemanes no supieron aprovecharlo, pues creyeron que toda la flota británica iba tras ellos, con lo que decidieron evitar el enfrentamiento y huir.

Las bases del mar del Norte

Aparte de estos ataques sobre poblaciones costeras británicas y algún que otro escarceo en alta mar, la Marina alemana se quedó durante los primeros años de la contienda apostada en sus bases del mar del Norte, en posición defensiva, lo mismo que hizo la Armada británica, apostada en Scapa Flow (en las islas Oreadas), incapaz de atacar a la Armada alemana por temor del poder de sus minas, defensas costeras y torpedos.

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