La guerra de los treinta

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La guerra de los Treinta Años

En el plano político, la primera mitad del siglo xvn estuvo marcada por la guerra de los Treinta Años, un conflicto que se inició en el Sacro Imperio Romano Germánico a causa de la supremacía del pueblo católico sobre los protestantes. 
Aunque la contienda se desencadenó por cuestiones de fe en el seno del imperio, pronto empezaron a intervenir varios países europeos, interesados tanto en la defensa de su propia condición religiosa, como en la idea de poder sacar provecho económico de la guerra gracias a la conquista de nuevos territorios, como fue el caso de Dinamarca primero, y Suecia y Francia, después.

Fresco de la entrada de la imagen de la Virgen en Praga después de la batalla de la Montaña Blanca, en 1620, una de las primeras confrontaciones militares de la guerra de los Treinta Años.
La guerra generó también todo un sistema de alianzas entre países que, de forma activa (combatiendo) o pasiva (mediante su apoyo y subvención), ter¬minó afectando a media Europa. La Paz de Westfalia puso fin al conflicto y es-tableció un supuesto equilibrio entre las distintas potencias, aunque Francia y Suecia, virtuales ganadoras de la guerra, salieron favorecidas.
En el mundo de las ideas, el siglo xvii destaca por la aparición de Galileo Galilei, Johannes Kepler e Isaac Newton, que lucharán (principalmente contra la Iglesia) por defender sus teorías heliocéntricas, al hilo de lo que años antes había planteado ya Copérnico. Y es que el nuevo siglo comportó toda una re¬volución científica que zarandeó los viejos cimientos de las verdades basadas en ideas 
Preconcebidas o en dogmas de fe, y aportó un sistema para que el hombre pudiera alcanzar certezas absolutas a través de la razón y el pensa¬miento (sistema cartesiano).

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