La fronda retrato del cardenal

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LA FRONDA

Retrato del cardenal Mazarino realizado por Robert Nanteuil en 1659. Mazarino gobernó Francia bajo la regencia de Ana de Austria, en nombre del rey Luis XIV, quien heredó el trono con tan solo cinco años.
Fronda (fronde) significa “revuelta”, y no fue una, sino varias las que se produjeron en Francia durante la regencia de Ana de Austria y del gobierno del cardenal Mazarino, a partir de 1648. Tras la muerte de Luis XIII en 1643, todavía inmersos en la guerra de los Treinta Años y con el heredero Luis XIV menor de edad, los franceses vieron como el poder monárquico aumentaba, y con él se agravaban los tributos y menguaba la influencia del Parlamento. 
La primera Fronda (Fronda Parlamentaria) se originó en 1648 tras la redacción, por parte de las Cortes, de una lista de 27 artículos que exigían la abolición del centralismo administrativo y la garantía de las libertades individuales. Ante la presión popular, Ana de Austria aceptó estas exigencias, pero la alegría de los parlamentarios y de los parisinos no duró mucho. 
Mazarino, aprovechando el prestigio militar de Luis II de Borbón (el Gran Condé), ordenó arrestar a los parlamentarios, entre los cuales estaba su presidente, el popular Pierre Broussel. Ante estos hechos, París se enfureció, se llenó de barricadas y, tras graves disturbios, la corte se vio obligada a liberar a los detenidos, a aceptar los 27 artículos y a huir de la capital. A comienzos de 1649, tras un breve gobierno del Parlamento, la corona regresó a París respaldada por el ejército de Condé, y con la Paz de Rueil y una amnistía general se dio por finalizada la primera Fronda.
La segunda Fronda (Fronda de los Príncipes) fue promovida, precisamente, por el gran protagonista de la primera: el Gran Condé. Motivado por el gran prestigio de sus victorias militares, se enfrentó a Mazarino y obligó a la reina a que concediera honores y privilegios a sus parientes y amigos, entre ellos a su hermano el príncipe de Conti o a su cuñado, el duque de Longueville. La regente no tardó mucho en ordenar su encarcelamiento, pero los partidarios del Gran Condé se aliaron con el ejército español y se sublevaron a lo largo de todo el territorio francés.
Tras las batallas de Burdeos, la derrota del general Turenne y de los ejércitos españoles, el cardenal Mazarino controlaba de nuevo la situación.
Pero las dos frondas se unieron dando lugar a la Tercera Fronda, y en febrero de 1651 el Parlamento exigió la destitución del cardenal. Mazarino se vio obligado a exiliarse.
La cuarta Fronda (Fronda de Conté) se inició en 1651. Condé se alió de nuevo con España, Mazarino regresó con un ejército de siete mil hombres pagados de su propia fortuna y los conflictos se extendieron hasta 1653, desgastando progresivamente el apoyo de la población y del Parlamento, tanto al cardenal como al general. Tras las luchas de París, Mazarino volvió a exiliarse, Condé huyó a los Países Bajos españoles y Luis XIV, junto con su madre, hizo su entrada triunfal en la ciudad.

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