El manómetro de Bourdon en el aíre comprimido

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El manómetro de Bourdon en el aíre comprimido

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Es un instrumento para medir presión. Consiste en un tubo curvado de sección elíptica o rectangular soldado a un soporte por un extremo, quedando el otro extremo libre.

Cuando aumenta la presión en el interior, el tubo tiende a desplazar su extremo libre por enderezamiento del mismo. Este extremo va unido a un amplificador mecánico de piñón sector dentado.

Tanto el tubo como el mecanismo amplificador, aguja y escala van encerrados en una caja metálica, estanca o no, con cristal frontal visualizado. El esquema de la figura 29 muestra los componentes internos de un manómetro con los accesorios para su funcionamiento.

Manómetro de Bourdon:

  1. escala;
  2. puntero;
  3. tubo Bourdon;
  4. piñón;
  5. sector dentado;
  6. eslabón de graduación;
  7. fulcro;
  8. eje;
  9. resorte de pelo, y
  10. casquillo con rosca.

Los materiales que suelen utilizarse para la construcción del tubo son: acero, bronce, cobre al berilio, cromo, níquel, acero inoxidable y metal monel, y dependen de la presión a medir y de la corrosividad del fluido.

Lubricación del aíre comprimido.

El funcionamiento de los distintos elementos, salvo excepciones, requieren de una lubricación para el perfecto desplazamiento de sus órganos internos. La lubricación del aire comprimido consiste en que una vez filtrado, y a la presión correcta de utilización, se le añada una cierta cantidad (pequeña) de aceite mineral que, mezclado con el aire, impregnen a las piezas mecánicas internas de una ligera capa de engrase.

Lubricadores de aire comprimido

Son aparatos que regulan y controlan la mezcla de aire-aceite. Los aceites que se emplean deben ser:

—           Muy fluidos.

—           Contener aditivos antioxidantes.

—           Contener aditivos antiespumantes.

—           No perjudicar a los materiales de las juntas y elastómetros empleados en los elementos neumáticos.

—           Tener una viscosidad poco variable trabajando entre 20 °C y 50 °C.

—           Los aceites de vaselina no son recomendables, pues se oxidan mucho y perjudican al resultado de las piezas en movimiento.

—           No pueden emplearse aceites vegetales (forman espumas).

—           En los aceites a emplear, el punto de anilina debe estar entre el 80-100% y la viscosidad equivalente práctica, aproximadamente, SAE 10.

—           Los lubricadores tienen por objeto tratar de conseguir que el aceite se introduzca en el aire comprimido en forma de partículas muy pequeñas, consiguiendo una niebla de aceite (nebulización).

—           Si las partículas de aceite presentes en el aire comprimido fueran grandes, no permanecerían en suspensión y se depositarían en las paredes de las tuberías, no llegando a los órganos de trabajo.

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